Los marranitos y las coyotas, entre las mejores galletas del mundo, según Taste Atlas

Farid Becerra

Martínez de la Torre, Ver.

El sitio especializado en comida Taste Atlas publicó su ranking con las mejores galletas del mundo y hay dos procedentes de México: los marranitos o puerquitos y las coyotas.

Los marranitos fueron de las mejores evaluadas y quedaron solo por debajo de los alfajores (número uno del ranking), melomakarona (Grecia), galleta de chocolate (Estados Unidos) y stroopwafel (Países Bajos).

Marranitos o puerquitos, una de las mejores galletas del mundo

De acuerdo con Taste Atlas, los marranitos de piloncillo alcanzaron una puntuación de 4.3, de 5, y es pan tipo galleta tradicional de México.

Los marranitos se elaboran con una combinación de harina, canela, jengibre, especia, polvo para hornear, bicarbonato de sodio, mantequilla, sal, azúcar, melaza, leche de mantequilla y huevos.

Éstos se hornean hasta que estén dorados, y se recomienda acompañarlos con leche o chocolate caliente cuando se sirve.

Origen de los marranitos

Los marranitos vienen en dos presentaciones: pan y galletas, como lo menciona el sitito Food&Wine.

El sitio destaca que de acuerdo con la Secretaría de Cultura de México son un derivado del chichimbre, un pan rectangular de la Huasteca que se elabora con los mismos ingredientes que los cochinitos de piloncillo.

El chichimbre es también una adaptación del ginger bread inglés, que sustituye el jengibre por elementos regionales como la canela y el piloncillo.

Y según datos del Diccionario Enciclopédico Larousse de Gastronomía Mexicana, la preparación de los marranitos varía en cada región.

En Chiapas les ponen manteca y se cortan en forma de caballitos o cerditos, en Baja California se hacen galletas, en la Ciudad de México les ponen “carita” y les dibujan las patas con un cuchillo y en Veracruz tienen una textura un poco más dura.

Las coyotas, entre las mejores 50 galletas del mundo

Además de los marranitos, otra galleta mexicana se posiciona el puesto 27: las coyotas, con una calificación de 4 de 5, las cuales fueron inventadas en Hermosillo, Sonora en el siglo XIX.