Alcaldes acusan a Zenyazen de imponer negocio millonario, con el tiradero de basura Los Colorines en Nogales
- Propició durante el periodo del peor Gobernador que ha tenido Veracruz (Cuitláhuac García) la clausura del relleno sanitario del municipio de Cuitláhuac, dejando como única opción para 45 municipios el tiradero de Los Colorines. Con este monopolio, los operadores del basurero alteran las básculas para cobrar mayores cantidades.

El panorama dibuja un círculo perverso: municipios cautivos, infraestructura deficiente y un operador único que fija condiciones; la falta de alternativas regionales y la ausencia de una política ambiental integral de manejo de residuos profundizan la dependencia hacia Los Colorines.
#Xalapa
Alcaldes de la zona centro del estado protestaron porque a más de un año de su gestión la Procuraduría Estatal del Medio Ambiente, no ha hecho nada para resolver el monopolio creado por parte del diputado de Morena, Zenyazen Escobar García, para que 45 municipios tengan que llevar su basura al tiradero de Los Colorines, en el municipio de Nogales.
Zenyazen Escobar García propició durante el periodo del peor Gobernador que ha tenido Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez; la clausura del relleno sanitario del municipio de Cuitláhuac, dejando como única opción para 45 municipios el tiradero de Colorines.
Con este monopolio, los operadores del basurero alteran las básculas para cobrar mayores cantidades a los Ayuntamientos.
A esto se suma que los caminos que llevan al relleno están intransitable, lo que obliga a empujar las unidades con maquinaria pesada, dañando severamente las unidades, de los cuales, los responsables del relleno se deslindan por completo.
La crisis de la basura en Veracruz dejó de ser un problema ambiental para convertirse en un escándalo político de dimensiones mayores. Alcaldes de la zona centro del estado levantaron la voz ante la Procuraduría Estatal del Medio Ambiente, para denunciar lo que califican como un monopolio impuesto por el diputado morenista Zenyazen Escobar García: 45 municipios obligados a depositar sus residuos en un solo tiradero, el de Los Colorines, en Nogales.
Los presidentes municipales señalan que, tras la clausura del relleno sanitario de Cuitláhuac —decisión que atribuyen a la influencia política ejercida durante el sexenio de Cuitláhuac García—, se dejó sin alternativa operativa a decenas de ayuntamientos. El resultado: una ruta forzada hacia Los Colorines, sin competencia, sin regulación clara y, denuncian, sin transparencia.
Los alcaldes sostienen que el esquema actual ha derivado en cobros excesivos y prácticas irregulares, entre ellas la presunta alteración de básculas para inflar el peso de los residuos y, con ello, incrementar las tarifas que pagan los municipios.
En un estado donde los presupuestos municipales ya están asfixiados por la inflación y la caída en participaciones federales, el sobrecosto en el manejo de basura representa un golpe directo a servicios esenciales como obra pública, alumbrado o seguridad. La pregunta que flota en el ambiente es incómoda: ¿quién supervisa realmente lo que ocurre en Los Colorines?
La problemática no termina en la báscula. Los accesos al tiradero —según los testimonios— se encuentran en condiciones deplorables. Unidades recolectoras deben ser empujadas con maquinaria pesada para poder entrar o salir, provocando daños mecánicos severos.
Los responsables del relleno, aseguran los inconformes, se deslindan de cualquier afectación, dejando a los ayuntamientos con facturas de reparación que se suman al ya elevado costo por tonelada depositada.
El panorama dibuja un círculo perverso: municipios cautivos, infraestructura deficiente y un operador único que fija condiciones.
Ante ello, los alcaldes reclaman que no ha habido una intervención efectiva para romper el esquema que califican como monopólico. La falta de alternativas regionales y la ausencia de una política ambiental integral de manejo de residuos profundizan la dependencia hacia Los Colorines.
El trasfondo político es inevitable. Zenyazen Escobar, actual diputado federal y exsecretario de Educación, es señalado directamente por haber propiciado el cierre del relleno de Cuitláhuac, lo que dejó el terreno despejado para consolidar el actual esquema.
El manejo de residuos sólidos es, en cualquier parte del mundo, un negocio multimillonario. En Veracruz, hoy se ha convertido en una disputa donde se mezclan decisiones administrativas, omisiones gubernamentales y acusaciones de prácticas abusivas.
La denuncia de los alcaldes no sólo expone un conflicto operativo, también da origen a varias interrogantes:
¿Se construyó deliberadamente un monopolio con respaldo político?
¿Quién audita las básculas?
¿Quién responde por las pérdidas municipales?
Mientras las montañas de basura siguen creciendo y los camiones continúan forzando su paso por caminos intransitables, la crisis deja de ser un problema técnico y se convierte en un símbolo del ejercicio del poder sin contrapesos.

