Pico de Orizaba, en riesgo; llaman a una estrategia regional para frenar la tala y el impacto del cambio climático

  • Especialistas advierten que la conservación del Citlaltépetl no depende únicamente de la Federación, municipios de las Altas Montañas deben asumir un papel activo para proteger la principal fuente de agua y biodiversidad de la región.

Miguel Romanillos 

#Altas_Montañas

El Pico de Orizaba o Citlaltépetl, el volcán más alto de México con 5 mil 636 metros sobre el nivel del mar, enfrenta una de las mayores amenazas ambientales de su historia. El acelerado retroceso del Glaciar de Jamapa, la tala clandestina, los incendios forestales, el crecimiento desordenado de la frontera agrícola y los efectos del cambio climático colocan en una situación crítica a uno de los ecosistemas más importantes del país.

Aunque el Parque Nacional Pico de Orizaba se encuentra bajo protección federal, investigadores y especialistas coinciden en que las acciones actuales resultan insuficientes ante la velocidad con la que cambian las condiciones climáticas y disminuye la cobertura forestal en las faldas del volcán.

El Citlaltépetl no solo representa un símbolo natural para Veracruz y Puebla. Sus bosques funcionan como una enorme fábrica de agua que alimenta manantiales, ríos y acuíferos que abastecen a miles de familias de municipios como Orizaba, Río Blanco, Nogales, Ciudad Mendoza, Huiloapan, Mariano Escobedo, La Perla, Ixhuatlancillo, Calcahualco, Coscomatepec y otras localidades de las Altas Montañas.

Los expertos señalan que cada árbol talado significa una menor capacidad del suelo para infiltrar agua, una mayor erosión y un incremento en el riesgo de deslaves e inundaciones durante la temporada de lluvias. A ello se suma el aumento sostenido de la temperatura global, que ha provocado que el Glaciar de Jamapa reduzca considerablemente su extensión en las últimas décadas.

Si bien las lluvias registradas recientemente han permitido desacelerar temporalmente el deshielo, especialistas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) han advertido que se trata únicamente de un alivio momentáneo y no de una recuperación del glaciar, cuyo futuro continúa comprometido por el calentamiento global.

Ante este panorama, ambientalistas consideran que ya no basta con las acciones de reforestación impulsadas por dependencias federales. Plantean la necesidad de construir una estrategia regional donde participen de manera coordinada los ayuntamientos de las Altas Montañas, instituciones educativas, organizaciones civiles, empresarios y habitantes de la zona.

Entre las acciones prioritarias destacan el combate frontal a la tala ilegal, el fortalecimiento de los programas de vigilancia forestal, campañas permanentes de reforestación con especies nativas, la recuperación de áreas degradadas, la prevención de incendios forestales y el impulso de proyectos productivos sustentables que permitan reducir la presión sobre los recursos naturales.

Asimismo, proponen que los municipios destinen recursos específicos para la conservación ambiental dentro de sus presupuestos, impulsen programas de educación ecológica en escuelas, regulen el crecimiento urbano en zonas de recarga hídrica y promuevan un turismo responsable que contribuya a la conservación del Parque Nacional sin afectar su equilibrio ambiental.

Diversos especialistas coinciden en que la protección del Citlaltépetl debe dejar de verse únicamente como un asunto ambiental y convertirse en una prioridad de desarrollo regional, ya que de su conservación depende la disponibilidad de agua, la estabilidad del clima local, la producción agrícola, la biodiversidad y la actividad turística que genera importantes ingresos para la economía de la región.

También advierten que el deterioro del volcán tendría consecuencias que irían más allá del paisaje. La disminución de los bosques incrementaría la escasez de agua en comunidades urbanas y rurales, afectaría la agricultura y aumentaría la vulnerabilidad de la población ante fenómenos meteorológicos extremos.

Por ello, hacen un llamado a los gobiernos municipales de las Altas Montañas para que, más allá de los periodos administrativos de tres o cuatro años, impulsen una política ambiental permanente, con metas de largo plazo y coordinación entre municipios, ya que los problemas que enfrenta el Pico de Orizaba no reconocen límites territoriales.

El Citlaltépetl continúa siendo un emblema natural de México y una de las reservas ecológicas más importantes del país. Su conservación dependerá de las decisiones que se tomen hoy.

Proteger sus bosques, sus manantiales y el Glaciar de Jamapa no solo significa preservar un patrimonio natural, sino garantizar el agua, el equilibrio ambiental y el futuro de millones de personas que habitan en las Altas Montañas de Veracruz y Puebla.