Diócesis de Orizaba fija postura contra la eutanasia y llama a fortalecer los cuidados paliativos
- El vocero de la Diócesis, el presbítero Helkyn Enríquez Báez, señaló que la Iglesia católica mantiene una postura firme en defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, al tiempo que cuestionó el uso de expresiones como «muerte digna».

Miguel Romanillos
#Orizaba
La Diócesis de Orizaba reiteró su rechazo a la eutanasia al considerar que esta práctica representa un atentado contra la dignidad de la vida humana y sostuvo que el debate público no debe centrarse en facilitar la muerte, sino en garantizar atención médica, acompañamiento y cuidados integrales para quienes enfrentan enfermedades graves.
El vocero de la Diócesis, el presbítero Helkyn Enríquez Báez, señaló que la Iglesia católica mantiene una postura firme en defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, al tiempo que cuestionó el uso de expresiones como «muerte digna», al afirmar que, desde su perspectiva, buscan presentar de una manera más aceptable una acción cuyo objetivo es provocar el fallecimiento de una persona.
Explicó que la doctrina católica entiende por eutanasia toda acción u omisión realizada con la intención de causar la muerte de un paciente, independientemente del procedimiento utilizado o de las circunstancias en que se lleve a cabo.
Durante su exposición, el sacerdote hizo referencia a experiencias registradas en algunos países donde, dijo, se ha optado por retirar la alimentación y la hidratación a pacientes bajo el argumento de que constituyen tratamientos artificiales. Sin embargo, sostuvo que esa decisión termina provocando la muerte por deshidratación o inanición y no necesariamente por la enfermedad que padecía la persona.
En ese contexto, afirmó que tanto la alimentación como la hidratación representan derechos humanos fundamentales, incluso cuando deben suministrarse mediante apoyo médico especializado, por lo que suspenderlas, aseguró, vulnera la dignidad inherente de toda persona.
Enríquez Báez también abordó los argumentos que suelen plantearse en torno al dolor y al sufrimiento como justificación para la eutanasia. Al respecto, indicó que los avances médicos permiten actualmente controlar en gran medida el dolor físico mediante tratamientos y cuidados paliativos, por lo que consideró que el esfuerzo debe orientarse a brindar una mejor atención al paciente y no a adelantar su muerte.
Añadió que el sufrimiento no se limita al aspecto físico, sino que también involucra dimensiones emocionales, psicológicas y sociales, por lo que el acompañamiento de la familia, los amigos, las comunidades religiosas y el personal de salud resulta fundamental para ofrecer una atención verdaderamente integral.
Desde la óptica de la Iglesia, agregó, la promoción de la eutanasia refleja deficiencias en la capacidad de las instituciones, de la sociedad y de las propias familias para acompañar a quienes atraviesan enfermedades terminales o padecimientos de alta complejidad, por lo que insistió en fortalecer las políticas de salud, los cuidados paliativos y la asistencia humana.
Finalmente, el vocero de la Diócesis de Orizaba reiteró que la Iglesia continuará defendiendo la vida humana como un valor inviolable y expresó su preocupación por la posibilidad de que la aceptación de la eutanasia derive en la normalización de otras prácticas similares. En ese sentido, sostuvo que la protección de la vida debe prevalecer sobre cualquier iniciativa que contemple provocar deliberadamente la muerte de una persona.

