“La fuerza de la esperanza”

VIVIR CON ESPERANZA

“La fuerza de la esperanza”

Por Jacinto Rojas Ramos

La pandemia que ha cobrado muchísimas vidas y que seguimos combatiendo nos ha puesto de manifiesto que somos débiles, vulnerables y mortales; realidad del hombre de todos los tiempos y que lamentablemente en esta época moderna habíamos olvidado.

La esperanza es un estado de ánimo que siente casi todo el mundo cuando desea algo, y este estado aporta la fuerza necesaria para ir por ello, para seguir adelante cuando parece que todo está perdido. Es parte de la vida, y por eso se dice que no hay vida sin esperanza y que la esperanza es lo último que se pierde (esto se puede ver en personas que han perdido toda esperanza cuando van a morir). La esperanza ayuda a perseverar en lo que queremos, a enfrentarnos a los baches cuando algo nos parece difícil de superar, y nos ofrece consuelo en los malos y complejos momentos.

Tener esperanza en la vida depende de sentir que se tiene un propósito, una tarea, y centrarse en ella. Esta tarea puede ser un propósito propio o algo que hagamos para los demás, algo que sea útil para algo o para alguien. Con la esperanza, se encuentran causas y motivos para aquello que es positivo y se consideran los momentos adversos como algo temporal, transitorio, que afecta a un momento concreto pero no contaminará el resto de nuestra vida. Pensar de esta manera ayuda a superar las adversidades y seguir adelante hacia nuestros objetivos en cualquiera de los ámbitos de la vida, aportándonos el entusiasmo y la inspiración para tratar de lograrlos.

Todo el mundo pasa por malos momentos, situaciones difíciles, que nos alejan de esos objetivos, pero siempre existe una salida para cualquier obstáculo. Y tenemos que saber pensar en las opciones que tenemos para encontrarla, buscarla a pesar de que en un principio parezca no existir o ser muy complicada, y utilizar nuestras capacidades y habilidades a nuestro favor confiando en la fuerza de la esperanza.

Muchas personas utilizan esto en su beneficio de manera innata, pero el tener esperanza también puede aprenderse. Algo como tener un objetivo, creer que se puede alcanzar y saber el camino que debemos seguir ayuda a crear esperanza cuando no se tiene o se ha perdido.

La esperanza es un arma muy poderosa, y si logramos obtener su fuerza será más fácil encontrar lo que necesitamos y salir de las situaciones desagradables.

San Pablo experimentó en su propia vida fortaleza en la debilidad en medio de  momentos de dificultad.  En la segunda Carta a los Corintios 12,1-10 nos ha dejado un mensaje que nos ayuda a entender como Dios puede usar nuestras propias debilidades para su honra y servicio, y cómo en medio de ellas podemos sentir como en ninguna otra experiencia en la vida su gracia que nos fortalece y nos infunde la esperanza para seguir adelante.

Por tanto, la mejor manera de fortalecer nuestra vida, que tiene enfrente cada vez más desafíos es a través de la fuerza de la esperanza.

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