ACCIONISTAS SINTIERON TRAICIÓN; SIGLO XXI EDITORES

  • Tras el anuncio de que el director Jaime Labastida venderá sus bonos, que representan 58 por ciento, algunos de los otros propietarios manifiestan tristeza y decepción.

CIUDAD DE MÉXICO.

“Me da una tristeza enorme. Es una traición a todos los accionistas y a México. Me parece que es el acto de un Judas. Es una decepción horrible”, comentó ayer la escritora Elena Poniatowska sobre la decisión del editor Jaime Labastida de vender sus acciones de la editorial Siglo XXI, que representan 58 por ciento del total, a la empresa Merkcent Consulting and Funding por siete millones de dólares.

Poniatowska fue una de las principales impulsoras del sello creado en 1965, en el que participaron decenas de intelectuales, artistas y científicos mexicanos en apoyo al editor Arnaldo Orfila, recién despedido del Fondo de Cultura Económica por publicar un libro incómodo al gobierno mexicano de entonces. Incluso prestó su casa de la colonia Del Valle para que fuera la primera sede de la editorial.

“Estaba en Morena y Gabriel Mancera. Ahí estuvieron un par de años, mientras se construía la sede de Cerro del Agua. Orfila y su esposa siempre me invitaban a comer y me enviaban los libros publicados. Pero a partir de que entró Labastida, se acabaron las cortesías. Yo tenía pocas acciones, las vendí hace años porque necesité dinero. Pero era un proyecto muy querido”, dijo en entrevista con Excélsior.

Quien sí conserva sus bonos, “pocos”, es el hijo de la narradora, Emmanuel Haro Poniatowski. “Era un proyecto de gente que le apostó a la cultura y que amaba los libros. En ese sentido, es una tristeza que ese espíritu ya no prevalezca, que una iniciativa cultural tan profunda acabe convirtiéndose en un negocio en el que sólo importan el dinero y el poder”, afirmó Haro.

“Se siente feo porque vivimos en una época en la que se le está dando en la torre a la cultura. Cada vez somos más esclavos de la imagen y menos de los libros”, agregó el profesor de física de la UAM.

Como a ellos, el anunció de la venta de las acciones de Labastida, que dirige Siglo XXI desde 1990, notificado hace 15 días vía correo electrónico por el consejo de administración, que preside Alberto Moles, quien convocó a la LVII Asamblea Ordinaria de Accionistas, el 19 de marzo, sacudió a los por lo menos 60 propietarios del otro 42 por ciento.

Tras años de no ser convocados a una asamblea general, relata Tatiana Coll, poseedora de una acción que su padre compró en mil pesos en 1965, “nos sorprendió que pretendan vender la editorial a una empresa sin experiencia en el ramo. Eso nos ha puesto en alerta, nos empezamos a organizar, a contactarnos entre nosotros.

“No sabemos nada de esa empresa, sólo que es de Chihuahua. Comprarán el edificio y el terreno. No creo que tengan la capacidad de mantener la editorial en la tradición y la cultura que ha tenido”, lamenta Coll.

Para ella, “es el fin de Siglo XXI, el cierre. Ha sido un golpe, una decepción. Yo fui secretaria de Orfila durante tres años. Cuando se retiró nos pidió confiar en Labastida. A su muerte, dejó sus acciones y las de su esposa a cinco de sus cercanos, un 20 por ciento para cada uno, en una carta-testamento que Jaime no respetó, pues argumentó que no estaba notariada”.

Coll solicitó la lista de accionistas y le dieron un documento no actualizado. “No sé cómo convocaron a la asamblea. Muchos teléfonos ya no eran. Localicé el correo de unos 60 socios, pero podemos ser más. Lo cierto es que el resto de los accionistas tenemos el 42 por ciento. Aunque todos nos juntáramos, él tiene el 58 por ciento y con su solo voto esto sale adelante”, indicó.

Por esta razón, Coll invita a los accionistas a que acudan a la asamblea del 19 de marzo como un acto significativo. “Para dejar en claro que hay una parte importante de la sociedad que no está de acuerdo. Esperamos que acudan representantes de la empresa. Pediremos que se respeten los derechos de los trabajadores. Y yo propongo que se cambie la razón social, porque esto ya no es la original Siglo XXI”.

Finalmente, Hugo Parada Martínez, director general de la empresa Merkcent, aclaró ayer, a petición expresa, que “el proceso que estamos llevando a cabo está sujeto a un convenio de confidencialidad, por lo que no me es posible por el momento compartir detalles de la operación”.