RAPSODA EN EL MAR…

Filemón Zacarías

Beso a la tarde en tu boca

y el mar sonríe

a pesar de las gaviotas mudas

y los puertos vacíos.

No hay lunares en la espalda del horizonte

ni miradas orgásmicas

desentrañando un poema.

No hay quien zarpe ya.

Las escolleras gimen

y en su estertor

paren moluscos

que cantan tu nombre…

sin ulular de sirenas

ni caracolas utópicas.

El murmullo del viento

es una eternidad sin olas

un manojo de versos

profundos y verdes

escurriendo la sal del recuerdo

por este segundo etéreo.

Canta el mar su melodía nostálgica

son las seis menos cuarto

y el sol nos muere en una última nota.

Y a pesar del silencio

el mar sonríe

y yo te amo…

en la rabia desolada de este verso.