YENDO

Musa Peregrina

El sol no nació para dar calor a aquellos corazones que sólo tienen hielo que ofrecer, el sol es vida para quién ama y se entrega por completo a su querer.

Cuando la última tarde se marche y la hora gris llegue, sólo quedarán huellas en la arena de la espuma que lame con amor infinito aquellas almas puras, las que ofrendan dulcemente su dolor a quién creían ser su otra mitad.