«La felicidad es la ausencia de miedo»

  • Eduardo Punset nos deja sin excusas para no pensar con su última obra

EL DIVULGADOR CIENTÍFICO Eduardo Punset. JORGE PARÍS

Nos recibe Punset con un golpe de inteligencia emocional maestro: «Si ellos no pueden subir a la vez que yo, me quedo aquí con ellos». Se lo dice al de seguridad que, siguiendo algún tipo de protocolo que ni el propio Punset conoce, ha querido que subiéramos a la sala donde se desarrollará la entrevista por separado. Pero el divulgador científico, con su nuevo libro bajo el brazo, Excusas para no pensar (Destino), lo tiene claro. Igual de claro que, mientras lo fotografía Jorge París, nos cuenta la razón de esta obra en la que aborda todos los avances que la ciencia ha ido haciendo acerca de nuestro cerebro y, por supuesto, nuestras emociones.

LA RAÍZ DE LA INFELICIDAD

«Con mi anterior libro me preguntaba sobre las dimensiones de la felicidad, y entonces lo vi: realmente lo que tenemos es una capacidad infinita para ser infelices», nos dice Punset. «Era urgente analizar lo que sucede por dentro, qué pasa para que pese a que el entorno podría permitir a muchos ser felices, no lo sean».

La pregunta surge y se adelanta a todas las que queríamos hacerle: ¿Y qué es lo que dice la ciencia de esto? «La ciencia es la que está permitiendo, junto a la tecnología, que salgamos de este pozo de infelicidad. Porque ellas nos dan las pautas para nuestros comportamientos futuros. Un ejemplo: la intuición».

Al fin podemos hacerle caso, ¿es eso? Ya no está demonizada. Porque hasta hace muy poco casi nadie se atrevía a comportarse según sus mandatos, pero eso definitivamente ha cambiado. «Es fundamental para tomar decisiones. Solo si tienes toda la información y todo el tiempo del mundo para decidir, el pensamiento racional es el indicado». Pero, claro, esas condiciones nunca se dan. «Y la posibilidad de error, usando la intuición es mil veces menor que usando la razón». Así que adiós a aquello que nos enseñaron de: piensa bien y piénsalo mucho antes de decidirlo.

Otra de las cosas que nos hace tan infelices es, según ha descubierto Punset, la cantidad de desencuentros (gente que no acaba de encontrarse por presiones sociales, miedos, vergüenzas) que se dan a lo largo de la vida. Y, por supuesto, la mala gestión emocional que seguimos arrastrando, pese a que ya hace tiempo que se intenta dar el mensaje correcto. «Es una de las nuevas pautas que deberán aprender las generaciones venideras: gestionar sus emociones, porque seguimos sin explicar la naturaleza de las emociones básicas con las que uno viene al mundo». Porque, y así ha quedado constatado, todos venimos con las mismas, lo que cambia es la manera en que las expresamos.

UN NUEVO MODELO

«El sistema educativo, que sigue rigiéndose por una sociedad subproducto de la revolución industrial, tiene que cambiar. Y una de las pautas pasa por desechar la competitividad y fomentar el verdadero trabajo en equipo, el altruismo». Y aún hay más que modificar, aunque solo sea, ya no por hallar la ansiada felicidad, sino por hacer que esto funcione. Porque lo que a nuestros padres les funcionó, un sistema basado en lo académico, ha perdido fuelle.

«El poder de concentración ante la disparidad de basamentos que uno tiene va a ser otra de las pautas clave. La gente tiene que aprender a centrar su atención en una sola cosa, aquella que más le interese».

Nos interesa tanto todo lo que ha logrado Punset, que entendamos de la ciencia y sus avances, que nos quedan mil preguntas por formular. Pero el tiempo se nos escapa, así que le lanzamos una última pregunta, quizá el resumen, la clave final o el inicio de un nuevo camino: ¿Qué es, Punset, en realidad la felicidad? Y él, casi sin pensar, nos dice algo que nos hace pensar en que a veces la ciencia y la poesía se rozan de un modo casi perfecto: «La felicidad es la ausencia de miedo, igual que la belleza es la ausencia de dolor».