‘La Divina’, Maria Callas renovó el canto lirico

  • La investigadora Enid Negrete dimensiona la figura de la diva que logró transformar la ópera, a días del centenario de su nacimiento
Exposición de María Callas en Verona.

Cuando hablamos de Maria Callas (1923-1977) nos referimos a esa artista profundamente disciplinada y profesional que puso su voz y su cuerpo al servicio del drama, lo cual es una diferencia gigantesca, ya que revolucionó la concepción del intérprete”, dice a Excélsior la investigadora y experta en artes escénicas Enid Negrete, a unos días de que se cumpla el centenario del nacimiento de una de las cantantes más importantes del siglo XX.

Conocida como La Divina, Maria Anna Cecilia Sofía Kalogeropulu o Maria Callas, fue una soprano de ascendencia griega que nació en Estados Unidos el 2 de diciembre de 1923, quien renovó la forma de hacer ópera.

¿Cuáles fueron los aportes de Callas?, se le pregunta a Negrete. “Son importantes no sólo porque sea una cantante que queramos, que guste o no, y no se puede dejar de reconocer la aportación que hizo a la concepción de la escena y a lo que significa ser cantante de ópera.

No tanto en la técnica vocal, sino en ser una intérprete en conjunto, orgánica y única”, asegura Negrete, quien trabaja en Querétaro en un nuevo proyecto sobre Montezuma.

Además, señala que esa revolución de la ópera que hoy genera desacuerdos por los montajes modernos inició con Callas y con el trabajo escénico de Luchino Visconti y Wilhelm Wagner. “Ellos no tenían idea de a dónde podía llegar la ópera, pero el cuestionamiento era si realmente ésta, como lenguaje, tenía algo más que dar, y la respuesta fue la propuesta de Callas y de ambos directores”.

Sin embargo, advierte que el nombre de Callas no es sinónimo de la técnica perfecta.

Pienso que Montserrat Caballé tenía una técnica más perfecta. Y claro que sí hablamos de una voz sensacional, pero no es la más espectacular, porque te podría citar la de Birgit Nilsson, que lo era más”.

Pese a todo “con la Callas hablamos de un ser que fue capaz de integrar todos los aspectos de la interpretación: la actoralidad, la expresión vocal y la musical, es decir, la expresión en todos sus sentidos y esto es, quizá, lo más revolucionario que nos plantea Callas”.

Además, asegura que La Divina llevó la ópera a puntos nunca antes vistos, dado que los espectadores no habían visto realmente a una Violetta (de La traviata) morir en escena, como lo hizo ella.

Así que lo más importante de ella es lo que menos se ha estudiado: ese proceso de comprensión, interiorización y organicidad de la creación de un personaje que logró”, asevera Negrete.

¿Cómo era la ópera antes de Callas? “La Callas es un producto de la posguerra. Pero antes de la Primera y Segunda Guerra Mundial teníamos un caos tremebundo en los teatros. Por ejemplo, si un tenor se sabía la ópera en alemán, así la cantaba; y si la soprano la recitaba en italiano, así llegaba, es decir, cada quien hacía el papel en el idioma que se sabía.

Significa que no había un rigor escénico ni de investigación documental en las puestas en escena y se presentaban las cosas con lo que había en el teatro. Además, la dirección de escena no existía como profesión en la ópera, salvo en pocos casos, como cuando Stanislavski empezó a dirigir en Rusia o en algunos casos en Alemania”, detalla, aunado a que los solistas hacían su propio vestuario y su voluntad, sin importar si iban en sintonía con el resto de la producción.

¿Callas fue perfeccionista? “El arte operístico es muy exigente. Pero Callas creció con una gran cantidad de ideas erróneas sobre quién era ella”, sin una madre que le brindara un entorno de apoyo y cariño, “y la gran frase de Callas para explicar esto es la que escribe a su padrino en una carta: ‘De repente, cuando yo cantaba, la gente me amaba’, y cuando dice esto nos da la razón más profunda en la que basó su trabajo y esa necesidad de hacer las cosas tal como las pensaba.

La diferencia entre Callas y otras cantantes es que la mayoría interpretaban la partitura, mientras que Callas la revivía, la volvía viva, y eso la hace extraordinaria”, añade.

Por último, la experta comenta que con Callas también cambió el sentido de la diva, al pasar del cantante caprichoso al más comprometido.

A partir de ella, las divas serán las que más trabajen y las que propongan repertorio nuevo, y esto va a cambiar la idea que ha evolucionado hasta nuestros días, cuando las divas tienen doctorados, son musicólogas, hacen rescates importantes de óperas perdidas y tienen proyectos propios”, concluye.

LA DIVINA PISÓ SUELO MEXICANO
Los registros indican que Maria Callas visitó México en tres ocasiones (1950 y 1952), para cantar en el Palacio de Bellas Artes, en una de las cuales ejecutó una nota mi bemol que paralizó al público, en la ópera Aida de 1950.

Incluso se ha comentado que aquel día la llevaron en hombros hasta su hotel, aunque forma parte de la leyenda que dejó La Divina en nuestro país.

Para Negrete, “la visita de Callas a México fue una gran suerte, aunque falta hacer un estudio real de qué dejó la soprano aquí”, señala.

Por ejemplo, abunda, “su trabajo con la mezzosoprano mexicana Oralia Domínguez, que dejó una de las grabaciones más impresionantes con el dúo, en Aida.

Ésa es una de las cosas que nos falta reflexionar, aunque sabemos que nuestro país casi no se estudia a sí mismo en cuestiones operísticas, y es un problema que se deberá resolver”, dice.

Creo que no se ha trabajado a profundidad la huella que Callas dejó en México, aunque sí se han documentado las funciones y existe una grabación pirata”, al parecer captada por la XEW, aunque no se ha logrado su difusión amplia.