Revive en el Senado Marko Cortés la “traición” de Yunes Márquez 

  • Usaron su tiempo en Tribuna para echarse sus diferencias.
  • Si alguien se benefició del PAN en Veracruz, fueron los Yunes. Hoy, pretenden lavarse la cara bajo el cobijo de la 4T, protegidos por quienes hace unos años ellos insultaban.

Acorralado, Yunes amagó con “no quedarse callado” y revelar negocios millonarios hechos por dirigentes panistas; ¿Y él, hablará de sus propios beneficios?

Xalapa

La tarde del miércoles 10 de diciembre, se vivió un tenso momento durante el Pleno del Senado tras una discusión entre los senadores Miguel Ángel Yunes Márquez y Marko Cortés. Esto luego de que usaran su tiempo en Tribuna para echarse en cara el distanciamiento entre ambos legisladores.

Durante su participación, Marko Cortés recordó las presuntas traiciones que el PAN ha sufrido en los últimos meses y aprovechó para lanzar una indirecta hacia aquellos que cambiaron de partido para librarse de problemas con la ley; haciendo alusión a la situación por la que fue señalado Miguel Ángel Yunes Márquez.

Al respecto de esta acalorada discusión, el Lic. Edwin Martínez Orduña, columnista y analista político; describió que durante su comparecencia, Miguel Ángel Yunes Márquez vivió uno de los momentos más incómodos de su carrera reciente: sus propios excompañeros de bancada lo enfrentaron sin miramientos, llamándolo por su nombre y señalándolo como lo que hoy es para muchos en el PAN: un traidor.

Le recordaron algo que Yunes prefiere olvidar: su voto fue decisivo para aprobar la mal llamada Reforma al Poder Judicial, misma que abrió las puertas para integrar a los conocidos “jueces del acordeón”, funcionarios sin preparación ni carrera judicial que hoy ponen en riesgo la impartición de justicia en Veracruz.

Ese error histórico —porque lo fue— le está explotando en la cara.

Acorralado, Yunes amagó con “no quedarse callado” y con revelar supuestos negocios millonarios hechos por dirigentes panistas. Sin embargo, la gran pregunta es inevitable:

¿Y él? ¿También va a hablar de sus propios beneficios?

¿Dirá algo sobre los señalamientos de corrupción que rodearon a su padre cuando fue gobernador, especialmente en el escándalo de las cámaras de videovigilancia?

¿Hablará del desvío de recursos en la cuenta pública atribuida a su hermano durante su paso por la presidencia municipal?

¿O de su propia gestión municipal, de la que tampoco salió limpio?

Porque si alguien se benefició del poder del PAN en Veracruz, fue la familia Yunes. Hoy, paradójicamente, pretenden lavarse la cara bajo el cobijo de la 4T, pintados de guinda y protegidos por quienes hace unos años insultaban.

Lo cierto es que el yunismo está en ruinas. Ese grupo reducido —Marijose Gamboa, Indira Rosales, su hermano y uno que otro leal de ocasión— solo conserva un pequeño bastión: Boca del Río. Nada más.

Aquel aparato electoral que presumía siete millones de votos quedó reducido a una votación mediocre, que apenas sirvió para colocar a Marijose y mantener ciertas migajas de poder.

En Veracruz, el yunismo ya no representa absolutamente nada. No construye, no inspira, no moviliza.

Hoy, más que un movimiento político, es un estigma: el estigma de la traición.

Y ese sello, le guste o no a Yunes, lo llevará para siempre.