Consumo responsable, fundamental ante crisis ambiental

  • Afirma catedrática de la UV.
  • Los términos consumo verde, sustentable y responsable regularmente se usan como sinónimos, pero en realidad tienen distinciones significativas.

Katia Romero León, catedrática de la Maestría en Economía Ambiental y Ecológica, afirmó que esta acción es una vía concreta para atender los desafíos actuales.

#Xalapa

“Es fundamental que la sociedad adopte prácticas de consumo responsable como una vía concreta para atender los desafíos ecológicos actuales”, declaró Katia Romero León, catedrática de la Maestría en Economía Ambiental y Ecológica de la Universidad Veracruzana (UV), al impartir una conferencia magistral en la Facultad de Contaduría y Administración en el marco de la Semana Verde de esta entidad académica. 

La docente explicó que, aunque los términos consumo verde, sustentable y responsable regularmente se usan como sinónimos, en realidad tienen distinciones significativas y esta falta de claridad genera interpretaciones erróneas, ante lo cual es fundamental diferenciar cada enfoque para tomar decisiones informadas.

“El consumo responsable conlleva considerar los impactos ambiental, social y ético al momento de elegir bienes y servicios, porque no solo se trata de adquirir productos menos contaminantes, sino de asumir un compromiso integral con el entorno, las personas y las generaciones venideras”, enfatizó.

Katia Romero comentó que cada elección de compra implica consecuencias, por lo cual invitó a reflexionar sobre la necesidad real de lo que se obtiene y sobre los residuos originados tras su uso.

 “Es esencial pensar cuánto tiempo utilizamos algo y lo que tarda en degradarse”, dijo.

La académica manifestó que la crisis ambiental no permite sostener los niveles actuales de consumo, por lo que se requiere reducirlos y replantear dinámicas de adquisición a fin de evitar un mayor deterioro de los recursos naturales. 

“Para satisfacer a una población mundial que se calcula que en 2050 será de nueve mil millones, la producción de alimento debe aumentar un 60 %”, destacó. 

Al brindar ejemplos, la catedrática habló de la aplicación de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar, acciones que disminuyen la presión sobre los ecosistemas y fomentan hábitos más conscientes en la vida diaria.

“Otro factor significativo es la disposición del consumidor a pagar un precio ligeramente superior por productos que cumplan criterios ambientales, decisión que refleja un compromiso real, siempre y cuando los bienes tengan estándares de calidad similares”, puntualizó.

Katia Romero mencionó que, aunque en Xalapa hay un mayor acceso a información sobre el tema, aún persiste una brecha entre lo que las personas están dispuestas a hacer y lo realizado en su vida diaria.

En este aspecto, la comodidad es uno de los principales obstáculos, ya que en muchos casos los consumidores optan por alternativas fáciles, aunque sean menos sostenibles, y dejan de lado opciones que implican más esfuerzo.

Katia Romero comentó que la transición al consumo responsable no depende únicamente de las instituciones y que, si bien la colaboración entre academia, sociedad y gobierno es relevante, la transformación comienza en el ámbito individual, donde se toman las decisiones.

“Las universidades no solo deben difundir información, sino diseñar incentivos que faciliten la adopción de prácticas responsables, con el objetivo de cerrar la brecha entre el conocimiento y la acción”, concluyó.