Crecimiento de Orizaba comienza a impactar el bienestar de sus habitantes, señala psicoterapeuta

  • Se ha observado un aumento de personas que presentan estrés, ansiedad, insomnio, dolores musculares e inflamación, padecimientos relacionados con el ritmo de vida que actualmente enfrenta la población.

Miguel Romanillos 

#Orizaba

El crecimiento acelerado de la ciudad, el incremento del tránsito vehicular y las nuevas dinámicas de vida están generando un impacto cada vez más evidente en la salud física y emocional de los orizabeños, aseguró la psicoterapeuta Ana Tere Herrera Aguilar.

Explicó que en su consulta ha observado un aumento de personas que presentan estrés, ansiedad, insomnio, dolores musculares e inflamación, padecimientos relacionados con el ritmo de vida que actualmente enfrenta la población.

Indicó que, aunque Orizaba continúa siendo una ciudad con condiciones favorables para vivir, el aumento de habitantes y de vehículos ha modificado la movilidad diaria. Los tiempos de traslado son mayores, el tráfico se ha intensificado y también existe una mayor probabilidad de accidentes, factores que elevan los niveles de tensión entre los ciudadanos.

A ello, añadió, se suma la constante exposición a información a través de redes sociales y plataformas digitales, donde predominan noticias relacionadas con hechos violentos o situaciones negativas, lo que contribuye a mantener un estado permanente de preocupación y ansiedad.

La especialista también advirtió cambios importantes en la alimentación de las familias. Señaló que, debido a que ambos padres suelen trabajar, es cada vez más común recurrir a alimentos preparados, dejando de lado la comida hecha en casa, situación que repercute en la salud y calidad de vida.

Asimismo, comentó que, aunque Orizaba conserva áreas verdes y espacios naturales, éstos ya no son suficientes para contrarrestar los efectos de la contaminación ambiental, visual y auditiva que acompaña al desarrollo urbano.

Con base en su experiencia profesional, estimó que la calidad de vida de la población podría haberse reducido alrededor de un 20 por ciento respecto a años anteriores, debido a la pérdida de hábitos que favorecían el bienestar, como caminar con tranquilidad, disfrutar de espacios públicos menos saturados o realizar actividades al aire libre sin las presiones actuales.

Finalmente, Ana Tere Herrera Aguilar hizo un llamado para que el crecimiento de la ciudad vaya acompañado de políticas y acciones que prioricen la salud física y mental de la población, con el fin de evitar que el desarrollo urbano continúe afectando el bienestar de los habitantes.