Campo mexicano enfrenta presión por falta de apoyos, competencia externa y falta de relevo generacional

Miguel Romanillos
#Orizaba
El sector agrícola mexicano atraviesa una etapa de creciente presión ante la reducción de apoyos, la competencia de productos importados y la falta de jóvenes interesados en continuar con las actividades del campo.
Iván Cerecedo Bazán, dirigente nacional de la Unión de Productores de Plantas de Ornato, advirtió que los pequeños y medianos productores enfrentan cada vez mayores dificultades para mantenerse activos, debido a que diversos programas de respaldo al sector han sido reducidos o desaparecido durante los últimos años.
A esta problemática se suma la entrada de productos agropecuarios provenientes del extranjero. El dirigente mencionó particularmente el ingreso de mercancías procedentes de Guatemala por la frontera sur, aunque reconoció que no contaba con cifras específicas para determinar el impacto que estas importaciones tienen sobre los productores nacionales.
Otro de los focos de preocupación es el relevo generacional. Cerecedo Bazán señaló que cada vez menos jóvenes muestran interés por dedicarse a las labores agrícolas, situación que podría comprometer la continuidad de numerosas actividades productivas y dejar al campo sin una nueva generación que tome la responsabilidad de las tierras.
El dirigente también cuestionó la dependencia que mantiene México de productos provenientes del exterior y puso como referencia al maíz, cuya dinámica comercial refleja la complejidad de la relación entre producción nacional, exportaciones e importaciones.
No obstante, las cifras oficiales presentan un panorama más amplio. Durante el primer semestre de 2026, México registró un superávit de 4 mil 4 millones de dólares en la balanza agroalimentaria, aunque las importaciones agropecuarias y pesqueras aumentaron 8.7 por ciento respecto al mismo periodo de 2025.
En el caso del maíz, los registros de la Secretaría de Agricultura indican que entre enero y junio de 2026 las importaciones de maíz blanco disminuyeron 15.89 por ciento, mientras que las compras de maíz amarillo crecieron 1.01 por ciento.
La dependencia federal también implementó el esquema “Precio Justo”, cuyo objetivo es mejorar las condiciones de comercialización y rentabilidad de pequeños y medianos productores de maíz blanco.
Pese a estas medidas, el representante de los productores consideró que todavía se requiere fortalecer el respaldo al sector primario, particularmente para quienes dependen directamente de la actividad agrícola para subsistir.
Advirtió que el problema no únicamente se relaciona con la producción actual, sino con el futuro del campo mexicano: si las nuevas generaciones no encuentran condiciones económicas suficientes para permanecer en él, el abandono de las tierras podría profundizarse y poner en riesgo la continuidad productiva de comunidades rurales.
Para el dirigente, mantener vivo al campo implica no sólo producir alimentos y mercancías, sino garantizar oportunidades para que quienes hoy trabajan la tierra y quienes podrían hacerlo mañana tengan razones para permanecer en ella.

