PENUMBRAS

Musa Peregrina

Nace inocente flama, la noche se sonroja, tiñe sus mejillas a la hora más cálida de la madrugada, las palabras van escalando, sudan en la punta de los dedos.

Agitación sigilosa se adueña de tu cama y mi respiración, le robas el habla a la lujuria, aviva inmisericorde el fuego que une  almas perversas.

Tu juego me seduce, me incita a lamer cada centímetro de tu recuerdo, serpenteas entre mis piernas, engullendo con descaro la fruta ofrecida al cordero.

El cielo que me convida tu libido es el mismo que imagino de mañana al devorar tu corazón.

Voluptuosa tu lascivia fuma un cigarrillo, recargada en la esquina de los locos, esos que disfrutan encender hogueras en la hora más breve de la ausencia…

Los dioses te han abandonado, ya no ofrendo mi sentimiento en sacrificio, hoy, tan sólo mi carne.