Así fue la trágica muerte de San Judas Tadeo, el santo de las causas difíciles

  • San Judas Tadeo es representado con mazo o un hacha en recuerdo a su persecución y martirio en defensa de su fe.

San Judas Tadeo es uno de los santos con más fieles en la iglesia católica y cada 28 de octubre sus creyentes abarrotan los templos para acudir a ‘pagar’ sus mandas o encomendarse a él por su fama de ser el santo de las causas difíciles.

La imagen de San Judas Tadeo, representado con un manto color verde que simboliza la esperanza y la renovación, es inconfundible y es reconocida incluso por los no creyentes, sin embargo, hay muchas cosas no tan difundidas sobre este santo y una de ellas es forma en que murió, trágicamente martirizado.

San Judas Tadeo fue misionero en Mesopotamia por muchos años, fue parte del Concilio de los Apóstoles en Jerusalén y se unió a Simón para predicar el evangelio en Libia.

En compañía de San Simón viajó a la ciudad de Suamyr, en Persia, donde fueron recibidos en la casa de uno de los discípulos llamado Semme.

Según se cuenta, Judas y Simón eran señalados por predicar el evangelio, pues en esa región se rendía culto a la diosa romana Diana.

Los sacerdotes que idolatraban a esta diosa llamaron a la multitud y rodearon la casa donde estaban Judas y Simón y los obligaron a salir amenazando con quemar el lugar.

Los predicadores se entregaron a la multitud enardecida, que les exigía adorar a la diosa Diana.

Ante su negativa, ambos fueron golpeados por la turba con mazos y piedras hasta desfallecer e incluso, se dice que la cabeza de San Judas fue cortada con un hacha.

Tras su muerte, los cuerpos de San Judas Tadeo y San Simón fueron trasladados a Babilonia y sus reliquias fueron llevadas más tarde a Roma donde se colocaron en la Basílica Vaticana, con los Santos Mártires.

En 1605, el Papa Paulo V dispuso que los restos de San Judas Tadeo y los de San Simón fueran trasladados al Altar de San José que se encuentra en el crucero izquierdo de la Basílica de San Pedro, justo debajo de la mesa de celebración.

Actualmente, San Judas Tadeo es representado con mazo o un hacha en recuerdo a su persecución y martirio en defensa de su fe.

También se le representa con un bastón, que hace alusión a las grandes distancias que recorrió para predicar la palabra de Jesús.

Otro elemento ligado a San Judas Tadeo es la palma de martirio que se le suele colocar.

Los romanos consideraban la palma como un símbolo de triunfo en tiempos de guerra y los primeros cristianos lo adoptaron como un signo de la victoria sobre la muerte. San Judas Tadeo lleva la palma en su brazo derecho porque fue martirizado junto con San Simón.

Otro de los símbolos representativos de San Judas es la llama de su cabeza, que recuerda el día de Pentecostés, cuando recibió el fuego del Espíritu Santo.

Según el Evangelio, a los 50 días de la resurrección de Jesús el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, lo que marca el nacimiento de la Santa Iglesia.