Alfredo Hernández suma sectores alrededor del Río Blanco

  • La coordinación también es una forma de liderazgo.
  • En la jornada realizada en Campo Chico con más de mil voluntarios y la concurrencia de autoridades, organismos empresas, trabajadores y familias.

Comienza a distinguirse también el tipo de liderazgo que viene desarrollando Alfredo Hernández Ávila, secretario general de la CROM en la región de Orizaba

#Ixtaczoquitlán

Los problemas complejos de una región rara vez pertenecen a una sola dependencia, municipio o sector. El deterioro del Río Blanco es quizá uno de los mejores ejemplos: atenderlo exige hacer coincidir política ambiental, infraestructura, municipios, industria, trabajadores y participación social.
La jornada realizada este domingo en Campo Chico dejó precisamente esa imagen: más de mil voluntarios y la concurrencia de autoridades, organismos especializados, ayuntamientos, empresas, trabajadores y familias alrededor de un mismo objetivo.
En medio de ese esfuerzo comienza a distinguirse también el tipo de liderazgo que viene desarrollando Alfredo Hernández Ávila, secretario general de la CROM en la región de Orizaba: menos concentrado en la exposición personal y más orientado a construir interlocución entre sectores que tienen responsabilidades y capacidades diferentes.
No es una posición institucional menor. La CROM representa trabajadores de algunas de las empresas relevantes de la zona y Hernández Ávila ha ampliado esa interlocución hacia autoridades municipales, estatales y federales. Su agenda reciente ha abordado desde seguridad social hasta infraestructura y medio ambiente, además de los asuntos propiamente laborales. Su trayectoria combina actualmente la representación obrera con experiencia previa en la administración municipal.
La recuperación del Río Blanco requiere justamente esa lógica. Conagua, Semarnat, FIRIOB, municipios, empresas y sociedad tienen atribuciones y responsabilidades distintas; el desafío consiste en lograr que esas capacidades dejen de caminar por separado.
Ahí radica buena parte del significado político y social de lo ocurrido este domingo.


Hernández Ávila no planteó la jornada como solución al problema. Por el contrario, señaló que dos horas de faena sirven para recuperar espacios y generar conciencia, pero el saneamiento verdadero exige continuidad, infraestructura, tratamiento de aguas y corresponsabilidad.
“Lo importante es entender que nadie puede resolver esto solo. Podemos representar sectores diferentes, pero compartimos territorio, agua y comunidad. Si somos capaces de coordinarnos para una jornada, también debemos ser capaces de hacerlo para construir soluciones de largo plazo”, señaló.
La reflexión trasciende incluso al Río Blanco. En una etapa en la que la gestión pública enfrenta problemas cada vez más transversales, el liderazgo útil no necesariamente es el que pretende encabezar todos los esfuerzos, sino el que sabe identificar responsabilidades, construir puentes y hacer coincidir a quienes pueden resolver.
Ese perfil resulta particularmente interesante en Hernández Ávila porque parte del sector obrero. Su planteamiento es que la representación de los trabajadores no puede agotarse dentro de los centros laborales: salud, agua, infraestructura, medio ambiente y desarrollo regional terminan repercutiendo también en la calidad de vida de sus familias.
La Mega Jornada Nacional de Limpieza forma parte de una estrategia de alcance federal para intervenir ríos prioritarios, entre ellos el Río Blanco. En Campo Chico, sin embargo, la convocatoria permitió aterrizar esa política en una expresión concreta de participación regional.
Ese quizá sea el dato más relevante de la jornada: instituciones haciendo su parte, municipios participando, empresas involucrándose, trabajadores organizados y ciudadanos destinando parte de su domingo a recuperar un espacio común.
Para Alfredo Hernández, el desafío comienza después de la jornada: mantener abiertos esos canales y convertir una coincidencia de un día en una dinámica permanente de colaboración.
En política y en representación social abundan los discursos sobre coordinación. Lo menos común —y probablemente lo más necesario— es construirla en los hechos.