Golpe de agua, de José Falconi, un canto a la zozobra, un sello a lo cotidiano

Página Nómada 

Eduardo Cerecedo

Una de las premisas que el Fondo Editorial Estado de México señala en su línea editorial, Colección Letras: Summa de días, es reconocer la trayectoria de los poetas, novelistas, cuentistas y ensayistas que nacieron o viven en territorio mexiquense; editándolos en esta bella edición, yo diría que memorable. Enhorabuena por el poeta, José Falconi nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en 1953, cuya obra está más que reconocida y su trayectoria como poeta aún más que comprobada. Golpe de agua, antología personal (1978-2013) es muestra de ello. Conformada por cinco libros desde Agua muerte, 1978 a Sello del fuego, 2013, ya casi ocho años de su aparición.

      Pedro Salvador Ale hace un estudio sobre su obra, señalando de manera importante, la lucidez, las virtudes, los símbolos en los que conforma su poesía. Así, trabajo, aptitud, técnica se mezclan para abordar aquello que conmueve al espíritu, los hechos que mueven al ser humano, la manera de captar del mundo su esencia. Por tanto, la palabra ya voz del que observa, del que vive, para transforma la realidad, para brindar esa posibilidad de equilibrio entre naturaleza y el hombre. También inmerso su lirismo en la posibilidad de comunicar aquello que le duele, que le agrada, o simplemente que le confiere una realidad distinta a la observada, vivida diríase. Ya que el dolor, el amor, la rabia, el temor, la angustia en el ser uno más en el mundo. Ya el simple hecho de vivir, impone esa esa búsqueda tripartita, amor/dolor/muerte. Los poemas de Aguamuerte nacen con el sello de ese vacío que ahonda en el espíritu. Así con esa angustia camina su poesía para incrustar un toque de esperanza en el tiempo.

     La palabra rauda nos brinda la oportunidad, a sus lectores, de sorpresa en cada poema. La manera de  tratar a esa aparato verbal es dotándolo de energía para que surja el arrobo, con ello, la sorpresa de golpe. En esta antología con un título que es ya una metáfora se muestra la ruta del espíritu de quien escribe. En Golpe de agua, conviven versos libres, versos  blancos, el poema en prosa, la forma clásica, maneras y formas de escritura que moldean la voz, el canto del poeta. Es decir, la poesía de zozobra que adquieren sus cuerpos donde el sentimiento y pensamiento fincan en el poema su arbitrio.

    Por ejemplo en Escribo un árbol, en el poema “Seis imágenes”, es donde se puede mirar, escuchar, probar, sentir, olfatear, la poética de José Falconi. Con profundidad en sus versos, con certeza en el mensaje, con inteligencia en el plano auditivo, los temas de su poesía, se muestra en una especie de abanico, donde ese mosaico de registros sensoriales nos capturan en sus redes de tiempo y circunstancia. Así la sinestesia adopta el accidente verbal para ser cómplices de ese asombro. Así Golpe de agua camina para triturarnos la mirada con sensaciones de suavidad y desmayo para que surja el oxímoron, eso nos muestra el título de la obra. A ese manejo de figuras poéticas alude Pedro Salvador Ale en su introducción a esta simbólica edición. Cito:

1.Única mirada lúcida. Rompo el ritmo elemental de la rosa y

escucho el eco del suicida.

2. El cielo no piensa. Bajo la piedra el sueño es un pastor

dormido. 

3. Derribo la mirada de la imaginación.

Los poemas los conforman dos versos. Así el poeta nos muestra su voz decantada, brillosa, llena de salud, fortificada con ritmos distintos para bien del cuerpo lingüístico, lleno de esplendor. De esta manera el poeta muestra su lírica en esta antología Golpe de agua. Los lectores ya tiene una encomienda, leerla para saberse  noqueados de esta suntuosidad literaria. Cito un fragmento del poema 5 de Sello de fuego:

“Abejas, abejas, abejas que zumban ajenas a las palabras,

madurando su silencio sobre el declive de los días y sus laberintos

de luz.”

De esta manera podemos apreciar su poesía, su mensaje, cuerpos ineludibles en el trabajo del poeta nacido en Chiapas, cuya obra es ya una manera vital de su ejercicio espiritual. Sea, pues, esta una invitación al viaje, al gozo, al placer de conmover y ser sacudido por las palabras llenas de colorido, siendo sonoras también al dirigirse al oído. Aquí, los poemas realizados durante treinta y cinco años en espera de más lectores.