Cultura: decesos y creaciones, Daniel Cisneros, autor de Crónica de la pandemia

Página Nómada 

Eduardo Cerecedo

Daniel Cisneros fue mi alumno en el Faro de Oriente en el Taller de Narrativa, ya hace algunos ayeres, publicó su primer libro de cuentos, La derrota del enemigo, ahora su nuevo libro es el que promueve en este 2021. Aquí pues, una muestra de su labor como periodista.

AQUÍ UN CAPÍTULO

La cultura será duramente golpeada al registrarse, en todo el mundo y a causa del covid-19, la muerte de pintores, escultores, artistas e historietistas, como Manuel Felguérez, Abraham Palatnik, Liu Shouxiang, Nina Lordkipanidze, Helène Aylon o Juan Giménez. También fallecerán por el virus los integrantes de la escena teatralHebert Axel González, Terrence McNally y Agustín Alezzo; los escritores Luis Sepúlveda, René Rodríguez Soriano y Sérgio Sant’Anna; los arquitectos Vittorio Gregotti, Michael Sorkin y Rifat Chadirji; y el antropólogo Robert M. Laughlin.

Del mismo modo, en la canción de protesta, trova, rock, country, folk, soukous o rumba africana, ópera, indie y dream pop estarán de luto al perecer los músicos Óscar Chávez, Luis Eduardo Aute (aunque se hablará de un infarto o habrá hermetismo respecto al motivo del deceso, la periodista cultural española Rosana Torres —cercana a la familia del cantautor— afirmará que será por coronavirus), John Prine, Joe Diffie, Aurlus Mabélé, Dimitri Smirnov, Jean Leber, Dave Greenfield (The Stranglers) y Adam Schlesinger (Ivy, Tinted Windows y Fountains of Wayne).

            Pero la pandemia se mostrará especialmente cruel en el jazz, ya que varios representantes de este género morirán: Manu Dibango, Ellis Marsalis Jr., Wallace Roney, Lee Konitz, Giuseppi Logan, Henry Grimes, Mike Longo, John “Bucky” Pizzarelli, Eddy Davis y Marcelo Peralta.

            En la cinematografía igualmente habrá pérdidas. Una de ellas será la del cineasta chino Chang Kai, quien, así como sus padres y hermana (su esposa se reportará en estado crítico intentando sobrevivir), morirá dramáticamente en Wuhan, epicentro de la pandemia: “El despiadado virus devoró a mi esposa y mi cuerpo. Fui a varios centros médicos y rogué ser admitido. Las camas eran difíciles de encontrar…No somos nadie”, escribirá el director de cine en una carta de despedida en la cual, al final, dedicará algunas palabras a sus seres queridos radicados en Reino Unido: “Mientras dibujo mis últimas respiraciones débiles, quiero decir algo a mi familia, a mis amigos y a mi hijo en el lejano Londres: ¡toda mi vida fui un hijo filial, un padre responsable, un amoroso esposo y una persona honesta! ¡Adiós a los que amo y a los que me amaron!”.

En medio del confinamiento y de tantas tragedias, la comunidad artística y cultural manifestará su ingenio y solidaridad.

El anónimo grafitero británico Banksy no solo elaborará una pieza para criticar el asesinato del afroamericano George Floyd y una especie de instalación donde ratas afectadas por el aislamiento harán tropelías en un baño, sino que además homenajeará al personal médico a través de su obra Game Changer (situada en el Hospital General de Southampton, Inglaterra). En ella se verá a un niño jugando con una muñeca enfermera que portará cubrebocas, el emblema de la Cruz Roja y, en mención a su papel de verdadera heroína, una capa amarrada a la espalda. Junto al menor estará un bote de basura en el que yacerán (sugiriendo su nula utilidad e irrealidad frente a esta contingencia) juguetes de Batman y delHombre Araña.

Banksy dejará en Game Changer una nota para los trabajadores del hospital: “Gracias por todo lo que están haciendo. Espero que ilumine un poco este lugar, aunque esté en blanco y negro”. La pieza se subastará en unos meses con la idea de recaudar fondos para el sistema de salud de su país. Será un noble gesto que, con el mismo fin de donar las ganancias, tendrán otros dos artistas ingleses: Damien Hirst, que venderá sus creaciones Butterfly rainbow y Butterfly heart; y Robert del Naja, miembro del grupo de trip hop Massive Attack, y sobre el que se ha dicho que es Banksy, quien buscará recursos ofreciendo prints numerados de su obra “Protection (NHS blue)”.

            Asimismo, se realizarán diversas composiciones musicales que aludirán a la emergencia sanitaria: “Living in a ghost town”, de The Rolling Stones; “El silencio”, de Lila Downs; “Let your love be known”, de Bono, integrante de U2; “Para Panamá”, de Rubén Blades; “Los abrazos prohibidos”, de Vetusta Morla, Joaquín Sabina y otros cantantes;  “Coronavirus”, de Rap Medicina; “Codo con codo”, de Jorge Drexler; y, más instalada en el lado rosa del confinamiento y ciega al dolor de afuera, “Antes que el mundo se acabe” de Residente.

A diferencia de la irresponsabilidad de la banda de punk The Exploited, que se negará a cancelar su tour de conciertos diciendo: “A la mierda el coronavirus, no somos Green Day”, la intención de muchos de los músicos anteriores, al igual que el del citado trío de artistas ingleses y de la creadora que mencionaré en el próximo párrafo, será hacer conciencia de la importancia de acatar las indicaciones sanitarias, rendir tributo al personal médico, plasmar su sentir u obtener fondos para ayudar a los afectados.

            La nonagenaria artista y escritora japonesa Yayoi Kusama contribuirá, por su parte, con un poema inspirado en la pandemia. Aquí un fragmento: “Ahora que nos encontramos en el lado oscuro del mundo/ los dioses estarán allí para fortalecer la esperanza que hemos extendido por todo el universo./ Para los que se quedan atrás, la historia de cada persona y la de sus seres queridos/ es hora de buscar un himno de amor para nuestras almas./ En medio de esta amenaza histórica, un breve estallido de luz apunta al futuro./ Cantemos alegremente esta canción de un futuro espléndido./ Vamos.”

DANIEL CISNEROS. Estado de México, 1982. Tomó el Taller de Narrativa en el Faro de Oriente durante tres años. Coordinado por Eduardo Cerecedo. En ese taller fue donde publicó por primera vez sus cuentos. Se licenció en la UNAM, con mención honorífica, en la carrera de Comunicación y Periodismo. Es colaborador en “Confabulario”, suplemento cultural de El Universal, y profesor de Lengua Materna Español. Fue reportero en La Digna Metáfora y De Largo Aliento, lo mismo que en la sección cultural de El Financiero. Ha colaborado en las revistas Transgresiones, Ibero y Tijuaneo. Fue finalista en tres ocasiones en el premio internacional de crónica Las Nuevas Plumas y obtuvo mención honorífica en crónica en el Concurso Punto de Partida de la UNAM. Es autor del libro de cuentos La derrota del enemigo. Asimismo, sus textos forman parte de las antologías El hombre que nada y otras crónicas, Cuentos del túnel y Voces del Zócalo. Estos dos últimos libros, son Compilaciones de Eduardo Cerecedo, desde el Faro de Oriente.