INCOMPRENSIBLE METÁFORA DE LA CONDICIÓN HUMANA

«Musa Peregrina»

Viviré siempre mirando el mar, escuchando el rugido y sus voceríos, extendiendo mis manos hacia el infinito, apoderándome del mapa de mi corazón herido encontraré acá y allá prodigios, conoceré todos los puertos de mi mundo.

Plácida espiral me conduce a la profundidad de mis océanos, soy poseedora de la tersa naranja y sus auroras que se tornan amarillas a medida que caminan entre blancas olas.

El pescador, la gaviota, la palmera en comunión con el sol, la requemada piel de un adiós culmina en mi barca, tilde gala del Pacífico, certidumbre atrapada en pleno vuelo, húmeda mordedura en mi alma que gotea olvido.

Nativa y esclava, lavanda brisa y sollozo, aguda observadora de la naturaleza humana, dueña de una prosa llena de brío y vehemencia que a cada instante me salva al perderme en laberíntico microcosmos.

Deambulando, descubriendo lugares insólitos, convoco a la nostalgia y exhumo historias, entierro en la arena tiempo perdido y memorias abstractas de dolor.

Mis ojos recrean las luces y sombras de una ciudad portuaria y jamás desean viajar al ayer. Mar, nárrame con tu lenguaje absorbente, puntual y sugestivo, sí el amor y la honestidad en algún lugar del mundo existen en verdad.